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De la Oficina al Ashram

Publicado el 7 julio, 2017 con 0 comentarios

Hoy como muchos días me levanto y pienso estoy por el camino correcto, realmente he hecho que mi vida sea productiva, que me esta llevando hacer lo que hago.

Así que empecé a recordar y me encontré con mi primer trabajo y recordé toda la expectativa que me generaba empezar mi camino con aquella experiencia ….quizás no me definió del todo como profesional aun era chica pero si me hizo entender algunas cosas de la vida….

A medida que avanzaba en mi línea de tiempo llegue a un lugar que hizo que mi vida diera un giro inesperado… ¡Una compañía que me dio la oportunidad de crecer y darme cuenta de lo que yo era capaz! En ese momento no entendí lo que significaba, simplemente estaba como una niña cuando entra a su primer día de colegio esperando emocionada qué va pasar y con qué se va encontrar….

¡Esta empresa era tan grande que pensaba que no tenia fin! Me hablaban con tantas jergas y términos que creía que estaba en otro mundo. Al principio no fue fácil me tropecé con mucha información, horas y horas de entrenamiento, evaluaciones, seguimientos….mi mente no paraba y con ello el aprendizaje…

¡Por momentos pensaba no la voy hacer! ¿Qué hago sentada aquí?

Todos lo hacían tan bien…¿Seré capaz? Pero como el tiempo no da espera tenia que avanzar en esta carrera maratónica así que seguí adelante. Y así llegue al mundo comercial, un trabajo que no para, donde vives al limite, cumpliendo metas y abriendo puertas… ¡Porque parar, simplemente no es una opción!

Después de unos meses todo lo que había aprendido estaba en marcha, todo fluía… Llamaba a diario a mis clientes, algunas veces me comunicaba por negocio y otras por relacionamiento, lo importante era generar confianza. Por momentos sentía que las horas no alcanzaban, sobre todo al final del trimestre cuando los números no eran los esperados. Sentía que mil ojos estaban mirando mi desempeño. Quería hacer las cosas bien y ser recompensada por el esfuerzo.

Por momentos me replanteaba el porqué estaba en ese lugar y cuando empezaba a revisar poco a poco los pros y contras en aquel momento eran más las cosas positivas que tenia a la mano que lo que me faltaba: Tenia buenos jefes y amigos pero sobretodo había crecido como persona y estaba haciendo las cosas bien. WOW!!!

Pasaron los años y con ellos las ganas de seguir aprendiendo así que tuve la oportunidad de viajar a Buenos Aires. Al llegar me dije: ¡Vamos, una experiencia profesional fuera de tu país, lo logré! Había empezado una nueva experiencia laboral donde tenía la posibilidad de conocer otras regiones y culturas así que siguieron los aplausos…

Al principio estaba en mi fase de enamoramiento: todo me gustaba, me asombraba, aceptaba horarios, cambios y demás pero con el tiempo me vi envuelta en una vida de muchas escalas y ninguna ancla, de avión en avión, de hotel en hotel, mi brújula empezó a perderse….

En ese momento no vi la cantidad de cosas que estaban pasando dentro de mí, había una serie de sucesos que se acumulaban y lo único que hice fue continuar, siendo consecuente con la vida que había elegido. Como siempre estas en la capacidad de escoger y decidir así que llegó la oportunidad de hacer un cambio pero no se me abrió un solo camino sino tres…y dije otra vez WOW!!

Podía seguir en Argentina, irme a Chile o a Perú…Y que creen!! Elegí Perú. Así que yo seguía comandado mi barco y mis decisiones me enorgullecían por el camino y los kilómetros que había recorrido: Un nuevo trabajo y amigos que me apoyaban y que siempre me dieron la certeza que hacía bien las cosas… ¿Qué más podía pedir? A los pocos meses ya me había ganado un premio, estaba por buen camino…y dije WOW!! ¡Qué chévere es mi vida!

Pero en el medio de este hermoso caos mi cuerpo a gritos me estaba dando avisos de que algo no estaba bien y esto hacia que no estuviera al 100%, que tuviera semanas de descanso médico…pero el cansancio no sólo era físico.

La conocida frase “la procesión va por dentro” tiene mucho de cierto, sentía angustia de no saber qué me pasaba, si “tenia todo” ¿Por qué sentía aquél vacío?

Pero como “tenía” que estar bien y cumplir con mis compromisos seguí en la carrera…haciéndole frente! Y no me costó trabajo; poco a poco empecé a mejorar y de alguna manera mis dudas e incertidumbres se fueron disipando.

Paso el tiempo y otra vez estaba en pleno vuelo pero esta vez hacia un nuevo destino, unas coordenadas diferentes. Dejaba el mundo de la tecnología en el cual llevaba muchos años para aprender de la industria de seguros. Así que con mi alma aventurera me di a la tarea de empacar y empezar por otro rumbo.

Este viaje tuvo varias escalas algunas más demoradas que otras, cambios de ruta, de horario, de tripulación…fue una gran experiencia!!!

Pero no vi venir una tormenta, ¡No solo mi cuerpo estaba pidiéndome atención…algo más pasaba!

Y esta vez fue con más intensidad…lo más difícil fue entender que me sucedía internamente porque si bien físicamente lograba ponerme de pie algo dentro de mi me decía “Para un poco! Estas segura que estas en lo correcto?”

Como no estaba bien empezaron a fallar muchas cosas en mi vida….algunas ya venían dándose muy mal y ni cuenta me di…WOW!

Y otras se fueron deteriorando, entre ellas los afectos. Si me fallaba a mí… ¿Cómo no lo iba a ser con los demás? Empecé a darme cuenta de nuevos patrones que había tomado como premisas en mi vida. Esas creencias que poco a poco disolvieron lo que era:

¡Me miraba al espejo sin reconocerme, mis ojos tenían miedo, vergüenza y rabia!

No lograba aún desatar mis nudos, no lograba darle paz a mi alma, pasaba días en cama, rezando, llenando mi cabeza de juicios y excusas, haciéndome la victima el antídoto mas fácil para no enfrentar la vida.

Hasta que un buen día recordé un curso que había tomado en Buenos Aires donde había aprendido a meditar…
De alguna manera lo hacia con regularidad pero cuando tus pensamientos están más presentes que tu propia presencia es muy fácil olvidar que debes reconectarte. Así que me dije… ¿Por qué no? Que puedes perder en este momento….

Empecé a meditar, hacer retiros de silencio, ver videos espirituales, hacer cursos y a leer, leer y leer!!! Poco a poco me di cuenta que desde hacía años no estaba preparada para ver lo que la vida a gritos quería mostrarme.

El mapa era diferente y las coordenadas no eran tan claras. No pude ver con certeza la ruta tuve que pasar por varios caminos, regresar, esperar….fue un proceso:

Era como un rosario: algunas estaciones eran dolorosas y otras gloriosas…

Cada vez que sentía caer me decían ten paciencia y calma. Todo llega en su momento y me decía…WHAT? Yo quiero que llegue ya!!! Quiero entender qué me está pasando!!! ¿Hacia dónde me está llevando esto?

Y durante ese camino empezaron a darse muchas cosas. Dejé la empresa de seguros, empecé a conocer diferentes personas y como los “ángeles” o los milagros siempre están presentes me di la oportunidad de verme a mí misma y me dije… Me voy a certificar como coach, quizás si yo me entiendo mejor podré ayudar a otros a entenderse mejor (cosa que siempre me gustó).

Así que “Volví a las canchas” pero esta cancha no era un espacio cerrado de vidrio con un escritorio y una laptop. Era un lugar abierto, con otra luz!

¡No caminaba sobre tacos sino descalza, no tenia alfombra sino madera y no oía tantas voces solo la mía!

Empecé a estar en silencio con mi respiración, me estaba dando la oportunidad de “aprender”, de escucharme, de prestarle atención a mi cuerpo, amar y aceptar lo que sentía fuera bueno o malo pero sobre todo a no pretender ser alguien que no era.

Dejé de “tratar” de agradar, dejé de poner mi incomodidad en segundo plano, empecé abandonar mis creencias, a instaurar limites por mi bienestar.

Muchos me preguntaban qué me pasaba porque hacía tantas cosas raras; hasta algunos me llamaron loca, perdida.….¿pero saben qué? En el fondo de mi corazón escuchaba esa voz…¡si! Esa que tenemos todos….

Esa voz no solo me decía que lo estaba haciendo bien, sino que pedía que me diera una oportunidad, que solo confiara…

Así que eso hice: Empecé a confiar….En la mujer que se estaba encontrando de nuevo, la mujer que empezó a reconocer de qué está hecha, la mujer que está aprendiendo porque nunca terminamos de conocernos…

…y recuerdo las veces que lloré y reí pero sobre todo hoy me miro al espejo y me reconozco y admiro la maestra que hay en mí y la persona que no quiero dejar de ser

Con mi historia no quisiera generar ansiedad e interrogantes. Muchos están en el camino correcto. Quizá otros están hace tiempo encontrando su lugar. Yo encontré a través del momento presente (mindfulness) un estado pleno de satisfacción conmigo misma. Cada día soy consciente de las emociones que me están aflorando, cuáles situaciones me tocan los botones, a veces, logro darme cuenta que estoy perdiendo las coordenadas, porque soy humana y me equivoco.

Siempre habrán preguntas. De algunas sabremos la respuesta las otras poco a poco se irán revelando. Al haber vivido algunas cosas no me hace más o menos sabia, simplemente me da el conocimiento y las herramientas necesarias para vivir tranquila y ayudar a los demás… siento que hoy esta es mi vocación.

¡Maestros somos todos, desde nuestra esencia, desde lo que compartimos de corazón!

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