UA-105686462-1

Vivir con trastorno límite de personalidad

Publicado el 13 julio, 2017 con 0 comentarios

Muchas veces escuchamos que una persona tiene un TLP (trastorno límite de la personalidad), es borderline o tiene una personalidad fronteriza. Son distintas maneras de nombrar a personas que padecen una enfermedad que se caracteriza principalmente por:

–  Inestabilidad emocional

–  Polaridad del pensamiento

– Impulsividad.

– Relaciones personales muy complicadas.

A las características mencionadas líneas añadiría el desorden y la dificultad para aceptar los límites. El desorden se ve en sus relaciones personales, en su vida cotidiana y el descuido por las cosas. La intolerancia a los límites es un tema que exige un constante seguimiento ya que es parte constitutiva de la personalidad: viven desafiándolos todo el tiempo y se oponen a su instalación. Es como si les costara aceptarlos y no pueden incorporarlos sin dificultad.

Comprender a una persona borderline es complejo. Muchas veces cuando vienen a tratamiento tratando de resolver sus temas, nos damos cuenta que es muy difícil para ellos ser estables. Quizá puedan lograrlo por un tiempo, por ante una dificultad o problema interno o externo reaccionan de forma visceral y sus emociones los desbordan. Cambiar su personalidad es una tarea quimérica que requiere de mucho esfuerzo y tiempo. Lo importante es acompañarlos en su proceso, en su sentir, entender sus reacciones y  darles herramientas para que tengan una vida más sosegada.

Según la Asociación Norteamericana de Psiquiatría recién en 1980 es reconocida formalmente  como una enfermedad y aparece en los manuales de Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM). Se trata de personas que superaban la neurosis pero no llegaban a la psicosis.

Hoy tenemos un conocimiento y un abordaje mayor de este trastorno y poseemos herramientas para poder abordarlo.

En conclusión, atender a un paciente borderline es una tarea que exige esfuerzo, tolerancia y consideración. Además de un profundo conocimiento de la enfermedad. Lo importante es acompañarlos y hacerlos sentir que el cambio es posible.

Deja tu comentario